Un movimiento creador

Ahora que el Museo Evita cumple sus primeros quince años pienso en un rasgo determinante de la identidad peronista: la fuerza de crear.

Creamos y recreamos. Somos hacedores porque nunca nos conforman las cosas como están.

Fundamos el Museo hace 15 años, al cumplirse el 50° aniversario del fallecimiento de Evita. Lo creamos sobre la estructura de un edificio que ya representaba esa fuerza porque, habiendo sido concebido originalmente como casa familiar, había sido transformado en un Hogar de Tránsito por la Fundación Eva Perón para la inclusión social de mujeres y niños. Perón había dicho que “La justicia llegará a todos los hogares en vez de pasar indiferente ante la puerta de los humildes, de los que más necesitados están de ella”.

Lo fundante como acción creadora puede, a veces, llevar consigo un elemento místico. Pero, sin dudas, en la acción de crear existe de algún modo lo político; porque acción significa por un lado comenzar y, por otro, poner en movimiento, desencadenar un proceso infinito de acontecimientos.

La creación del Museo introdujo algo nuevo en la vida cultural de Buenos Aires. Esa novedad fue desplegándose no solo en el particular recorrido de sus salas sino también en las muestras temporarias e itinerantes que viajaron por el país y por el mundo llevando el mensaje de Evita .

Nos propusimos abrir un espacio que preservara su patrimonio, fomentara su investigación histórica y propusiera nuevos abordajes y estudios sobre su vida y obra. Esto nos permitió desarrollar un plan de servicios educativos y culturales dentro y fuera del ámbito del Museo.

Comenzamos con el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón y, poco tiempo después, con el Museo Evita, el 26 de julio de 2002. Hoy, con mucha satisfacción, podemos afirmar que se convirtió en uno de los museos más visitados de la Argentina.

Cualquiera imagina lo difícil que es gestionar una institución. Crear, implementar, ordenar y mantener un proyecto es un esfuerzo constante. Así lo entendimos los que nos animamos a llevar adelante este sueño. Así también lo sentimos en la familia Duarte Álvarez Rodríguez, haciendo posible que nuestra colección privada fuera exhibida para que el público visitante pudiera conocer su vida.

En estos 15 años el país estuvo y está moviéndose y el Museo no se pretende al margen de eso. La realidad hace fluir o pone trabas a lo que somos y queremos ser. Confiamos en una forma de trabajo que tiene logros reconocidos y otros por alcanzar, naturalmente. Y creemos en un esfuerzo común entre la sociedad y el Estado.

Lo que toda organización cultural quiere es ampliar y profundizar la base de su público. Dar accesibilidad a los bienes culturales tiene como objetivo que más personas  vengan y disfruten de la cultura y se recreen las emociones que motivaron la creación de esta casa joven.

Nos visitan alumnos de escuelas primarias. Ellos son el público del porvenir. Son los privilegiados de Evita. Para eso somos. Por eso un museo es una cosa viviente y nuestro proyecto es recrearlo permanentemente, hacerlo crecer y encarnar un gran espacio de reflexión y de cultura democrática.

El desafío permanece porque Evita es pasión. Es el lado intenso de la identidad argentina y no hay edificio capaz de contenerla. Es por ello que ponemos todo nuestro empeño para transmitir fielmente su obra y su presencia, su voluntad política transformadora, la reseña de los derechos conquistados.

Intentamos, asumiendo su sensibilidad peronista, dar testimonio de su sueño mayor: construir una Argentina unida en el amor y la justicia social.

Cristina Álvarez Rodríguez, Presidenta del INIHEP-Museo Evita.