Nuevo recorrido por el Museo Evita

El pasado 26 de julio se inauguraron cinco salas del museo, completamente renovadas.

La secuencia es ahora estrictamente cronológica: si antes se iniciaba el recorrido por los funerales de Eva, estos se ubican actualmente en la anteúltima sala.

El último espacio, donde finaliza la visita, se dedica a “Eva inmortal”. Allí, el famoso vestido negro con la rosa rosada en el pecho, tal como fue pintada por Numa Ayrinhac y que se estampa en la portada de todas las ediciones de “La Razón de mi vida”, aparece suspendido en lo alto, iluminado por detrás con una aureola de luz tenue. Por debajo, en una vitrina semicircular, se exhiben los ejemplares del libro y otros objetos con el mismo retrato. A su vez, a ambos lados, en pantallas curvas, se proyectan rítmicamente más de doscientas imágenes de Eva, desde la Revolución Libertadora y las acciones violentas perpetradas contra sus efigies, hasta las más actuales impresas en remeras, graffitis, tatuajes, billetes, obras teatrales, films, o pancartas de movilizaciones, pasando por las publicaciones de los años 70 que relatan los avatares sufridos por sus restos.

Se trata de una reflexión sobre la inmortalidad de Eva: un cuerpo “vacío” que simboliza su partida, a través de uno de sus vestidos más emblemáticos y un registro de imágenes secuenciales que dan cuenta de la pervivencia de su figura y de su acción, resignificada por las nuevas generaciones.

Con esta dinámica visual, el visitante abandona el museo imbuido de la energía que transmite su legado.

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